sábado, 19 de febrero de 2011

QUIRINO CRISTIANI, PADRE DEL STOP-MOTION (PRIMERA PARTE)










Quirino Cristiani nació el 2 de julio de 1896 en Santa Giuletta, un modesto pueblo de la provincia italiana de Pavía. Luigi Cristiani, su padre, era un hombre con muchas inquietudes y proyectos. Hacia fines del siglo XIX el hombre recaló en Buenos Aires, y poco después mandó a llamar a toda su familia. Quirino tenía por entonces cuatro años.
En pocos años las inclinaciones de Quirino hacia el dibujo se hicieron evidentes. Sus padres, que querían que se dedicara a la medicina, le obligaron a conseguir un trabajo. Así el muchacho comenzó a trabajar como empleado en una zapatería, al mismo tiempo que estudia en la Academia de Bellas Artes.
Al poco tiempo comenzó a publicar historietas en diversos diarios y revistas porteñas. Pero sería su encuentro con Federico Valle el que cambiaría la historia del cine para siempre.
Valle, italiano también, venía dedicándose al cine prácticamente desde sus comienzos, siendo el creador de las Actualidades Valle, suerte de noticiero documental.

Esbozo de uno de los personajes de El apóstol, 
primer largometraje de animación argentino (¿y del mundo?)

“Un buen cine de noticias, en un país como la Argentina, acostumbrado a las viñetas políticas, tenía que ofrecer alguna caricatura”, reflexiona Bendazzi, biógrafo de Cristiani. Fue así que le ofreció el trabajo al joven, quien rápidamente se embarcó en el proyecto.
Inspirándose en Les allumettes animées, película animada filmada por Cohl en París en 1908, Cristiani comenzó a entender cómo funcionaba la animación de objetos en el cine, a través del movimiento manual de las figuras y la fotografía de cada uno de esos movimientos.
Con este sistema, el joven realizador comenzó a armar unas marionetas de dos dimensiones. “En las zonas de las articulaciones, esos dibujos recortados estaban unidos por un punto dado con hilo de coser, que permitía que la figura se moviera con agilidad. Las imágenes, luego, eran apoyadas, horizontalmente, en un gran plano colocado sobre el suelo” (Bendazzi, p44).
Así nació la primera película argentina de animación, tituladaLa intervención a la provincia de Buenos Aires.
Tras este primer trabajo –breve, no duraba más de un minuto-, surgió la idea de hacer lo mismo, pero de una duración más larga: “un largometraje, enteramente de tema político”.45
Alfonso de Laferrére sería el encargado del guión. Cristiani se ocuparía de la dirección. Valle contrataría a Andrés Ducaud para la construcción de la escenografía, y Diógenes “Mono” Taborda, el caricaturista político más importante del momento, como el encargado de crear las caricaturas a las cuales Cristiani daría vida.

(continuará)

Video sobre "El mono relojero"



Fuentes:
Bendazzi, Giannalberto (2008), Quirino Cristiani, pionero del cine de animación, Ediciones de la Flor, Buenos Aires.
Di Núbila, Domingo (1998), La época de oro, Ediciones del Jilguero, Buenos Aires.
AA.VV. (1984), Historia del cine argentino, Centro Editor de América Latina S.A., Buenos Aires. 

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